Reflexión del aprendizaje obtenido durante el curso
Cuando niña, soñaba con ser doctora, maestra o secretaria. La vida me complació, me dio la oportunidad de formarme en esta área, donde me propuse ser una de las mejores. Luego de alcanzar mi sueño, y valorando mi esfuerzo, la vida me volvió a premiar.
En el 2008, llegué al TEC a
realizar mi práctica como secretaria ejecutiva. Recuerdo el primer día, cuando
llegué al entonces llamado Departamento de Recursos Humanos, asustada, sin
conocer nada ni a nadie. Ahí, me recibieron con mucho cariño y ayudaron a
cumplir mi meta, demostrar y poner en práctica mis conocimientos, donde además,
logré crear lazos de amistad, que a pesar del tiempo, aún perduran.
Un año después, salí a
encontrarme con nuevas personas, nuevos retos, nuevos aprendizajes, pues di
apoyo a varias dependencias de mi tan querido TEC.
En el 2009, me dieron la oportunidad
de brindar mis servicios en la Vicerrectoría de Investigación y Extensión (VIE),
donde llegué temerosa, sin conocer nada del lugar que, sin saber, ha sido parte
de mi vida durante 15 años.
Esta fue mi mayor logro,
conseguir un puesto en un lugar prestigioso, donde sabía que mis conocimientos
iban a ser útiles, pero también sabía que tenía grandes retos, entre ellos,
aprender sobre nuevos temas. Al principio, no fue fácil, porque mis conocimientos, a pesar de tener
buenas bases, la dinámica y temática de la VIE, me obligaban a formarme aún más.
En el 2011, se da la posibilidad
de dar apoyo al Consejo de Investigación y Extensión, órgano colegiado con
grandes retos. Es ahí, donde nació mi interés de ampliar mis conocimientos en
redacción, ya que debía hacerlo muy bien, todo en aras de transmitir la información de manera adecuada
a las personas lectoras. Ante este panorama,
tuve la oportunidad de inscribirme en un curso de redacción que ofertaron en la
Unidad de Capacitación Interna de nuestra institución, donde conocí a la profesora
Elizabeth Corrales Navarro, de la Escuela de Ciencias del Lenguaje, quien nos transfirió
sus conocimientos, los cuales fueron de gran utilidad por muchos años.
Un día no muy lejano, me encontraba realizando
mis labores cotidianas, cuando vi la publicación del curso Redacción moderna
para entornos laborales administrativos. Mi primera expresión fue “¡Qué chiva!”,
pero no podía inscribirme porque mi compañera de oficina lo hizo antes, así que,
lo dejé pasar.
Entre mis labores, principalmente
está la redacción de documentos formales, así como actas. Había escuchado algunos
comentarios sobre el desuso de algunas palabras, como por ejemplo “el mismo”,
cambios en abreviaturas referentes a grados académicos y otras más, por lo que
consulté a las personas encargadas de la Unidad de Capacitación Interna, sobre
la posibilidad de inscribirme y llevar el curso.
Para mi sorpresa, fui aceptada,
lo que me motivó mucho, porque era la forma más práctica de actualizar mis
conocimientos, por lo que procedí de inmediato a inscribirme.
A pesar de que el curso no ha
finalizado, he podido aprender varios aspectos sobre la escritura y el uso de
los signos de puntuación, lo que me ha permitido corregir algunos errores, y
entender de mejor manera su uso, mejorando la forma en cómo plasmo mis ideas, ya que antes
escribía, según se dieran, siempre procurando la lógica y coherencia, pero ahora, tengo una herramienta que me
permite organizarlas de mejor manera antes de escribir, y esta es redactar bajo
un esquema. También, he transmitido el conocimiento adquirido en este curso a
otras personas, que, al igual que yo, necesitan mejorar.
Y aunque no es parte del
curso, debo decir que, también aprendí a hacer un blog, toda una proeza, porque
no sabía cómo hacerlo, tuve que buscar ayuda, lo que me demostró que aún existen
personas buenas, colaborativas y dispuestas a ayudar. Pero, fueron muchas noches pensando cómo
hacerlo, y cómo cumplir con la petición de la profesora Corrales.
Espero mi trabajo sea de su agrado,
porque como lo indiqué, fue todo un reto, ya que actualmente vivo con mis
padres; mi papá de 91 años, y mi mamá de 83 años, a quienes debo atender luego de
salir del trabajo, y atender también el quehacer de la casa. Organizarme con el
tiempo para cumplir con todo lo que debía cumplir, fue complicado, noches en
las que fui a dormir a la 1:00 a.m., para levantarme a las 6:00 a.m., para ir a
trabajar y continuar con mis responsabilidades, pero aún así, estoy satisfecha,
porque sé que he aprendido.
En cuanto a cómo mejorar la
capacitación, considero importante tomar en cuenta la disponibilidad de las
personas para realizar las tareas, mostrar más ejemplos que permitan comprender
mejor la capacitación, y que se ajusten a la realidad del TEC.
Finalmente, quiero agradecer a
la profesora Corrales Navarro por sus enseñanzas, por su carisma y disposición.

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